Acciones

¿QUÉ SON LAS ACCIONES DE LA BOLSA DE VALORES?

Imagínate una película que te muestre un bazar bullicioso lleno de kioscos, uno al lado del otro, y personas gritando a más no poder mientras casi corren como hormigas y toman notas en pequeñas libretas sin dejar de caminar… Si puedes visualizar eso, ya tiene una idea de lo que ocurre en la compra y venta de acciones en la Bolsa de Valores estadounidense.

¿Y por qué tanto ajetreo? Pues porque las acciones que se compran y venden representan pedazos de las compañías que han querido exponerse a la venta pública (es decir, dejar que cualquier persona o institución pueda adquirir una participación de su valor) que se lleva a cabo en el edificio de la Bolsa Valores situado en Wall Street, Nueva York. Al emitir acciones y venderlas, una compañía consigue dinero sin tener que pedirle dinero al banco y convertirse en su deudor.

Por tanto, ese bazar que imaginamos es, en realidad, una inmensa sala de intercambio comercial como la del New York Stock Exchange (NYSE) o la del American Stock Exchange —que son partes de lo que se conoce en general como la “Bolsa de Valores”—, donde cada compañía que pertenece a esos “clubes” de asociados , está representada en uno de los kioscos que sirven de sitio para la compra y venta de sus acciones. El NYSE, la bolsa mayor del mundo, tiene en su lista unas 3,000 corporaciones, que suman alrededor de 236,000 acciones.

Estas llamadas “acciones” (que en inglés se llaman “stocks” o “shares”) son secciones mínimas de una compañía que sus dueños, como ya dijimos, ponen a la venta en el mercado financiero público para obtener dinero con el que hacer crecer y desarrollar aún más sus empresas comerciales. Al mismo tiempo, los accionistas que aportan dinero a la compañía comprando secciones de ella, lo hacen con la esperanza de que esa compañía hará crecer su dinero—ese dinero constituye una inversión en el crecimiento de la empresa.

Las órdenes que llegan a la sala de intercambio son recibidas electrónicamente por un “corredor”, el cual se dirige rápidamente al kiosco adecuado, donde empieza a gritar los precios que está dispuesto a aceptar a nombre de su cliente por la venta del número de acciones que le han ordenado vender. A su lado, otro corredor también tiene una orden, pero ésta de compra, y grita precios más bajos para tratar de hacer mejor trato en la compra de las acciones de su cliente. Por fin, el moderador del kiosco —llamado “el especialista”—, grita el precio final en el que el corredor que vende le ofrecerá las acciones al corredor que compra. Una vez determinado el precio, se confirma la compra-venta. Y así, miles de veces al día, se intercambian pedacitos de las compañías más importantes del mundo entero.

Quien quiere comprar o vender acciones, no lo hace llamando a los empleados de esas salas de la Bolsa, pues transacciones se realizan mediante una agencia de corretaje (como Merrill Lynch, Charles Schwab o Morgan Stanley) a la que hay que pagarle una comisión por su trabajo. Cada días más, estas transacciones se llevan a cabo por la Internet, aunque también se puede llamar por teléfono a la agencia de corretaje para indicarles que quieres comprar acciones de una determinada compañía.

La persona que compra una acción de una compañía, es dueña de sección de esa empresa, aunque sea en una parte mínima (por eso a veces también se habla de participaciones en lugar de acciones). Si una compañía emite 100 acciones y tú compras una (por ejemplo, a $10), te conviertes en dueño de un 1% de esa corporación. Naturalmente, el número de acciones emitidas por una compañía es siempre de miles o cientos de miles.

Si esa corporación gana dinero a medida que va creciendo, tú también vas ganando dinero gracias a que tu acción sube de valor. El éxito de la inversión en la Bolsa le debe mucho al tiempo: con el paso de los años, las personas que compran acciones por lo general ganan más dinero que quienes ponen su dinero en el banco, compran bonos de ahorro o hacen otro tipo de inversión. Cuando, por circunstancias del mercado, aumenta la demanda de los productos de una determinada industria, el valor de las acciones de las compañías que suministran esos productos también sube. Y cuando, una baja, la otra también baja.

Como compartes las ganancias de esa compañía, si ella prospera, sería posible que tu acción llegara a valer $15 al cabo de un tiempo. Digamos que en vez de una, habías comprado 10 acciones a $10 cada una, a un total $100. Si, luego, vendes tus acciones le ganarás $5 a cada una—en este caso tendrías un total de $50 de ganancia si las vendes todas ($150 por la venta, menos $100 que pagaste al comprarlas = $50). Pero, cuidado, porque si la compañía pierde dinero, tú también compartirás esas pérdidas… y sería posible que las acciones por las que pagaste $10 cada una, llegaran a valer $3 en una época de vacas flacas.

MÁS ACCIONES NO SIGNIFICA MÁS DINERO…
No hay inversionista nuevo que no se haga en algún momento la siguiente pregunta: ¿qué es mejor—comprar acciones que cuesten poco dinero para tener más acciones… o invertir en acciones caras y, por lo tanto, tener menos de ellas? En otras palabras, si comparas dos compañías, una con un precio de $2 por acción y la otra de $20, y quieres invertir $500, ¿te conviene más la de $2? Parece un poco como la pregunta del huevo y la gallina, pero no lo es: la respuesta es muy clara para el inversionista que sabe lo que hace.

Aunque recibas 250 acciones al comprar la más barata, en esa compañía su precio no es lo único que tiene poco valor… A estas compañías que venden sus acciones por menos de $5 ó $7 cada una se les llama penny stocks y ellas podrían ser un ejemplo perfecto de aquella frase genial de que “lo barato sale caro”. Así es, pues esas acciones baratas tienen más riesgos que las acciones más caras, ya que no necesitan cumplir con las reglas de calidad que sí se aplican a las acciones de más categoría.

Si quieres aprender a invertir como lo hacen los verdaderos profesionales, aléjate de la baratija y concéntrate en las mejores compañías de buena calidad. Recuerda que lo importante es cuánto dinero estás invirtiendo y cuánta ganancia le sacas a esa inversión, no el número de acciones que recibes por tu inversión.

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